METODOLOGÍA Y DIDÁCTICA PARA EL ESTUDIO Y LA PRÁCTICA DEL SAMYAMA Y LOS SIDDHIS EN LOS YOGASUTRAS DE PATANJALI

Una interpretación desde la visión participativa pluralista

Por Sílvia Presas Ferrer

Introducción

Los Yogasutras de Patanjali es el primer texto de yoga conservado íntegramente, escrito en torno a los años 300 o 400 de nuestra era. Su contenido lo forman 195 breves Aforismos concisos e ilustrativos divididos en cuatro capítulos.

Según Oscar Pujol (1), los YS  contienen todos los ingredientes propios de un sistema filosófico: una ontología o ciencia del ser, una epistemología o ciencia del conocimiento, una ética y, especialmente, una psicología, que no solo trata sobre la mente y los procesos mentales, sino que también nos habla de la necesidad de detener estos procesos mentales y disolver finalmente la mente  en su causa originaria que es la materia primera, cuya primera manifestación es la mente. Por tanto nos encontramos ante una obra capital ya que aporta al practicante el soporte teórico donde se asienta la filosofía yóguica así como una guía muy precisa sobre la práctica del yoga.

Para el  estudio de los YS en primer lugar es necesario una traducción rigurosa y fidelísima para acercarnos lo más posible a su significado. Cada Sutra es un aforismo muy comprimido de sabiduría ancestral y ha de ser desglosado y traducido palabra por palabra desde el  sánscrito para poder llegar al sentido global e interpretativo de lo que expresan. Para llegar a una mayor comprensión, debajo de cada Sutra encontramos comentarios que amplían la información.  Son muchos los maestros que a lo largo de la historia han interpretado los sutras con la finalidad de tejer una explicación para que su lectura sea del todo inteligible. El primer comentario que tenemos es el de Vyasa (siglos IV-V). Desde entonces, han sido muchos los autores que han comentado esta obra hasta nuestros días. Hay versiones de todo tipo y algunas llegan a estar en total desacuerdo entre sí. 

También se hace imprescindible conocer las distintas tradiciones espirituales ancestrales orientales puesto que en los YS encontramos menciones a diferentes tradiciones tanto dentro de la tradición hindú como del Budismo, el Tantra o el Jainismo entre otras.

Para comprender los YS y lograr una interpretación personal es necesario  conocer y estudiar con gran profundidad a los diferentes comentaristas y su contexto para lograr una perspectiva más amplia, participativa y pluralista. Así, cuando la traducción de un sutra pueda resultar oscura por un autor, tal vez otra traducción aporte luz o mayor claridad sobre el mismo concepto. 

También debemos considerar que las interpretaciones no pueden desvincularse de su contexto histórico y social. No podemos entender y practicar los YS tal como lo hicieron en la época de Patanjali o en épocas posteriores. Necesitamos una nueva lectura que encaje con el nuevo conocimiento que  opera integrando y dando cuenta  de las propiedades emergentes de la realidad. En este sentido los YS contienen la esencia de la sabiduría atemporal que nos permiten adaptarlos a la evolución de nuestro tiempo.

Pero todo conocimiento acerca de los YS seria estéril sino va acompañado de la práctica. Hasta ahora, muchos comentaristas los han tratado como una referencia filosófica, y han ignorado ampliamente sus implicaciones para la práctica yóguica. También han ignorado el hecho de que sólo los iniciados con suficiente experiencia previa pueden entender su significado más profundo. 

Los YS contienen las reglas, los métodos y medios necesarios para alcanzar el estado de Yoga. A través de los cuatro capítulos, podemos considerar más de veinte técnicas diferentes, muchas de las cuales se subdividen en otras.  En el tercer capítulo, Vibbutipada, Patanjali  empieza señalando los aspectos más sutiles que corresponden a un tipo de trabajo más interno e íntimo que lleva a la visión y comprensión de la naturaleza esencial, eterna e inmutable; Purusa. Este capítulo comienza con una descripción de los tres últimos miembros del Aṣṭanga yoga; dharana (concentración), dhyana (meditación o contemplación) y samadhi  (absorción profunda). Del estudio de estos tres miembros surge Saṁyama que es la integración de los tres. Con el dominio de Samyama la mente se vuelve cristalina, la consciencia se hace visible y surge la transformación por el proceso de realización del estado de Samadhi.  De la práctica de Samyama surgen numerosas habilidades y resultados llamados Siddhis los cuales representan “un novum” emergente en la naturaleza (prakrti).  Los Siddhis son la prueba de las capacidades ocultas y latentes que moran en nuestro interior.  Con los Siddhis nos preparamos para una nueva manera de ser, pensar y actuar que ha de ser llevada a las diversas esferas de la vida para realizar el salto evolutivo que necesita la humanidad.

Hoy muchas escuelas enseñan la práctica de la meditación pero es casi imposible encontrar un profesor que enseñe y practique Samyama.  Interpretar la estructura del Samyama requiere de una exposición muy minuciosa del proceso. Y para su práctica es necesaria una mente disciplinada que se ha sutilizado y que conoce y ha integrado el estado de Samadhi. La práctica de Samyama representa un gran salto en el camino hacia el estado de yoga.

Finalmente Patanjali nos advierte de los peligros de quedar atrapados por los logros obtenidos por los Siddhis porque son logros que forman parte de la naturaleza o  prakrti y podrían llegar a ser un obstáculo en el camino de la realización hacia la consciencia iluminadora que es Purusa.

REFERÉNCIA  BIBLIOGÁFICA:

( 1) Yogasutra: Los aforismos del Yoga: Página 26

 Oscar Pujol

Editorial Kairós